
Los caballitos de Tarquinia*
Hasta ahora sólo me he acostado con hombres de ideas claras
Hasta ahora sólo me he acostado con hombres de ideas claras
y no me ha salido bien.
Son hombres que no conocen ni el alcance ni el significado del amor.
Marguerite Duras
En un par de semanas el calor sólo será un recuerdo. La lectura vespertina frente al ventilador, hace que la tarde se salve. El zumbido que ahora habita la casa, no deja cabos sueltos, hay una hora en el día en que el silencio es quebrantado. Los cabellos se sujetan a mi cuello, con la humedad que provoca los 36 grados, mientras que la sábana moldea mi cuerpo.
Tal vez sea el amor lo que a la larga le vuelve a uno así de malo. Las cárceles de oro de los grandes amores. Y estar encerrado, a la larga, vuelve malo a cualquiera, aun a los mejores.
Caballitos de Tarquinia de Marguerite Duras, es el libro que ocupa el lugar al costado de la almohada, en estos escenarios tan parecidos, el amor y el calor se vuelven insoportables.
La música era triste. Tenía algo de amargo, como los regresos, como los días siguientes a un acontecimiento, y todo el mundo lo sentía probablemente así. Era un tango, y hablaba de amor. La noche era tranquila y cálida, surcada apenas por la leve brisa del río, y la música llegaba intacta bajo la pérgola. Su desgarro estallaba como un grito.
Sé que podría ser peor. Existe un sonsonete quejumbroso en mi cabeza, que no me permite ver más allá de la arena que le cubre para alejarlo de esta situación idílica. Su nombre se pronuncia y cae como un disparo en medio de la calma. Se lo dije: La fidelidad no existe. A mí siempre me han conmovido los hombres y a él las mujeres, esto nunca fue cosa fácil.
Para el amor no hay vacaciones -dijo-, no existen. El amor hay que vivirlo totalmente, con su aburrimiento y todo; para eso no hay vacaciones posibles.
De mares, no comprenderá que hay barcos que son imposibles de anclar, que nunca tendrán playa fija. Nunca se esperan respuestas definitivas, él se acerca y pregunta:
Los paseos por el mar, ¿no te dicen nada? -No, con ella perdí la alegría de vivir. Ahora no soy más que tristeza.
*Duras Marguerite. Los Caballitos de Tarquinia. Tusquets. Barcelona.
2003
http://matzamaranto.blogspot.com/





